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Desafíos en la interacción humano-computadora: la brecha digital

por Kibum Kim

Traducido por Laura Granollers

Introducción

Adoptado por el Concejo de ACM en 1992, el código de ética y comportamiento profesional de ACM se centra en cuestiones como la Brecha Digital la cual podría evitar que personas de ciertas clases sociales como aquellas provenientes de hogares de bajos recursos, ciudadanos adultos, padres solteros, minorías con escaso grado de escolaridad y residentes de áreas rurales accedan de manera adecuada a la gran gama de recursos que ofrece la tecnología informática. Este código de ética ve el uso de las computadoras como una consideración ética fundamental: “ En una sociedad justa, todos los individuos tendrían la misma oportunidad de participar o de beneficiarse gracias a la utilización de los recursos informáticos sin tener en cuenta raza, género, creencias religiosas, edad, discapacidades, origen étnico u otros factores similares.” Este artículo hace una síntesis de la brecha digital en sus diversas formas y analiza las razones por las que la desigualdad en el acceso a los servicios de Internet continúa creciendo. Asimismo, describe como la sociedad puede intentar achicar la Brecha Digital: que representa un contraste social entre aquellas personas con y sin acceso a la información.

La brecha digital

El término "brecha digital" hace referencia a la desigualdad en el acceso a los recursos electrónicos y actualmente es una de las principales cuestiones económicas y de derechos civiles de Estados Unidos [18]. El concepto original de la brecha digital fue propuesto por líderes políticos como Jesse Jackson quien se dio cuenta de las diferencias a largo plazo en el uso de las computadoras y de Internet en los siguientes grupos: países altamente desarrollados y países en vías de desarrollo, personas de distinto estatus socioeconómico (considerando educación, ingreso, ocupación, ganancia), personas en diferentes estadios de la vida, hombres y mujeres, así como también diferentes localidades y regiones [1]. Estos grupos siguen patrones predecibles y continúan excluyendo a aquellos que ya se encuentran en condición marginal (las personas mayores, las de bajos recursos y los campesinos en países en vías de desarrollo casi no tienen acceso). En los últimos años del mandato de Clinton, la brecha digital se expandió más allá de los límites de Estados Unidos para comprender a todo el planeta. En 1999, una reunión de la cumbre económica de los G8 decidió que la creciente brecha en la tecnología informática era uno de los problemas más serios imposibilitando el desarrollo en el Tercer Mundo [2].

La explosión de Internet es un evento momentáneo en la historia de la humanidad que ha transformado por completo los medios por los que nos comunicamos y compartimos ideas. Al ser un medio de transmisión, de diseminación de la información y de colaboración, Internet ha redefinido nuestra percepción del espacio y del tiempo. Mientras la cantidad de estadounidenses conectada a la infraestructura informática de la nación se eleva, todavía existe una brecha digital y, en muchos casos, en realidad está creciendo con el tiempo. Por ejemplo, mientras los estadounidenses blancos de buen pasar económico con acceso a Internet ha crecido un 82%, el resto de los afro-americanos de peor condición económica no tiene tanto acceso (25%) [19]. A medida que la capacidad técnica y el contenido de Internet continúan creciendo exponencialmente, afinar la brecha digital se vuelve clave para lograr el éxito económico y el desarrollo personal.

De acuerdo con Pew Internet y el proyecto de vida estadounidense [5], la mitad de los adultos en Estados Unidos no tiene acceso a Internet y al 57% de esos no-usuarios no le interesa obtener el servicio. La mayoría de los que se abstienen son personas de edad avanzada que le temen al mundo en línea y no creen que éste les traiga beneficios. A grandes rasgos, el 87% de aquellas personas de 65 años de edad o más no tiene acceso a Internet. Al mismo tiempo, Internet llega menos a las áreas rurales que a otro tipo de comunidades. En las áreas rurales en conjunto, el 57% de los residentes no accede a Internet, en comparación con el 47% de aquellos en áreas urbanas y el 46% de aquellos en áreas suburbanas. Otras personas que no utilizan Internet rutinariamente apuntan a razones más allá del costo prohibitivo y el difícil acceso, factores que generalmente se citan por falta de uso. De hecho, una gran cantidad de no-usuarios evita Internet ya sea porque cree que es algo peligroso (54%) o porque no considera que sea algo de utilidad (51%).

Otro aspecto de la brecha digital incluye a estadounidenses con discapacidades quienes deben enfrentar grandes retos para acceder a Internet. Algunas de las discapacidades que pueden impedir que estas personas tengan igual acceso incluyen: discapacidades visuales, discapacidades auditivas, discapacidades de comprensión o cognitivas, discapacidades físicas o motrices y parálisis. En el año 2000, el 85% de los estadounidenses con estas discapacidades informó no estar conectado a la red [7]. Para subsanar esta desigualdad , en septiembre de ese mismo año, el presidente Clinton lanzó una campaña nacional diseñada para crear un puente entre la brecha digital y las personas con discapacidades [8]. Una gran gama de tecnologías de adaptación puede volver los sitios de Internet algo accesible para las personas con discapacidades; sin embargo, los diseñadores de páginas web no siempre las utilizan y las personas con discapacidades no siempre pueden costearlas.

La diferencia entre los estudiantes que tienen y los que no tienen acceso a Internet en sus casas es otro aspecto de la brecha digital. Los estudiantes con mejores habilidades en Internet poseen mayor conocimiento acerca de cómo acceder y utilizar sitios educativos en la red y por lo tanto tienen una ventaja importante por sobre sus pares. Los estudiantes que no utilizan Internet a menudo son más reacios a conectarse porque carecen de habilidades básicas como tipear, o, en el peor de los casos, porque no saben leer o escribir [10].

Más allá de los límites de Estados Unidos, la brecha digital es un problema que va en aumento. Mientras los países ricos y desarrollados continúan beneficiándose a causa de la proliferación tecnológica; los países en vías de desarrollo, que no tienen el mismo acceso no pueden competir o prosperar. Más del 96% de las computadoras conectadas a Internet se encuentran en los países desarrollados, donde apenas reside el 15% de la población mundial. A diferencia de los Estados Unidos y los pueblos occidentales, en la India, menos del 0,5 % de la población tiene acceso a Internet [6]. En Méjico, una nación que se aproxima a los 100 millones de habitantes, únicamente alrededor de un millón de personas tiene acceso a las computadoras y únicamente el 10% de esas personas tiene acceso a Internet. Según la Asociación para las Comunicaciones Progresivas, África alberga al 13% de la población mundial, sin embargo, únicamente el 1% son usuarios de Internet [3].

En las secciones que siguen, me enfoco en los diferentes tipos de brecha digital.

Desertores y predominantes

Una nueva forma de imperialismo cultural está surgiendo a medida que las comunidades se conectan a Internet. Demmers y O’Neil hablan del acceso universal a Internet en términos de desertores y de predominantes [3]. Durante la edad de la agricultura, las culturas predominantes producían más de lo que necesitaban e imponían sus formas de vida mientras que las culturas desertoras interactuaban con el medio ambiente de forma sustentable, sin producir más de lo que necesitaban, expandiéndose en población o imponiendo sus formas. Internet, pese a que, en teoría, todos tenemos los mismos derechos, se ha vuelto gradualmente dominado por los predominantes.

Ahora pareciera que Internet es un mercado en el que todos ganan. Un estudio llevado a cabo por Xerox halló que el 5% de todos los sitios de Internet recibían el 74,8% de todo el tráfico de la red, descubrimiento que rechaza la idea de que ésta equilibre las cosas. A medida que el contenido en Internet se vuelve redundante y enfocado en los intereses de un grupo en particular (predominantes), Internet se encuentra en peligro de perder su efectividad como herramienta comunicativa. Con mucho contenido predominante, Internet se ve afectado por los males típicos de una cultura dominada por un solo grupo [3].

Existen tres motivos para que las comunidades desertoras participen en Internet global mientras que es provechoso para la totalidad de la comunidad en línea: 1) las perspectivas múltiples benefician a todos, 2) el conocimiento que los predominantes tienen de los asuntos de los desertores 3) la necesidad de prevenir la inestabilidad.

Las culturas desertoras deberían ser motivadas para unirse a la comunidad en línea ya que las perspectivas múltiples que existen en un mismo tema suelen beneficiar a todos los miembros de las comunidades partícipes. Por ejemplo, en el proyecto OCSS [9], los estudiantes publicaban sus historias locales y presentaban sus descubrimientos en Internet, un experimento que les permitía a ambas culturas tener igual acceso a las demás perspectivas culturales.

Los contenidos del grupo de los desertores necesitan ser desarrollados y presentados en la red porque esto incrementa el conocimiento que tienen los predominantes acerca de sus asuntos. A una tribu amazónica, por ejemplo, se le devolvieron tierras luego de haber participado activamente en Internet en contra de las violaciones cometidas en tierras ilegales. La participación de las culturas desertoras también previene la inestabilidad. Si la brecha digital continúa ensanchándose, los grupos del primer mundo van a convertirse en opresores y explotadores de aquellos del tercer mundo.

Existen varias barreras para que las culturas desertoras participen como ser: obstáculos lingüísticos, desconfianza basada en la historia y trabas tecnológicas. Para comenzar, la mayoría del material disponible en la red se encuentra en inglés. Suele suceder que una cultura desertora desee y sea capaz de publicar información en línea en su propio idioma y no tenga audiencia fuera de su comunidad inmediata. Al mismo tiempo, históricamente, los grupos predominantes han explotado a los desertores al tomar sus recursos sin devolverles nada, situación que a lo largo del tiempo genera desconfianza entre ellos. Se debe convencer a las culturas desertoras de que su participación contribuye a su propio beneficio y no únicamente al de otros.

Existen varias barreras para que las culturas desertoras participen como ser: obstáculos lingüísticos, desconfianza basada en la historia y trabas tecnológicas. Para comenzar, la mayoría del material disponible en la red se encuentra en inglés. Suele suceder que una cultura desertora desee y sea capaz de publicar información en línea en su propio idioma y no tenga audiencia fuera de su comunidad inmediata. Al mismo tiempo, históricamente, los grupos predominantes han explotado a los desertores al tomar sus recursos sin devolverles nada, situación que a lo largo del tiempo genera desconfianza entre ellos. Se debe convencer a las culturas desertoras de que su participación contribuye a su propio beneficio y no únicamente al de otros.

Finalmente, la barreras tecnológicas básicas existen: la falta de infraestructuras para las telecomunicaciones en las comunidades desertoras dificulta que éstas utilicen Internet. Por ejemplo, las 314 reservas de indígenas norteamericanos y tierras no autónomas tienen un promedio de tasa de penetración telefónica del 46,6% que es menor a la mitad de la tasa de penetración telefónica (94%) [20]. Aquellos sin teléfono carecen de participación efectiva al tratar de expandir rápidamente las comunidades digitales de Internet.

Para romper las barreras y alentar la participación desertora, deberían instrumentarse políticas asegurando el acceso universal. Por ejemplo, la sección 254 de la ley de telecomunicaciones del año 1996 expandió el concepto de servicio universal desde el servicio de telefonía básica para incluir el acceso a Internet en escuelas, bibliotecas y proveedores de servicios asistenciales. La otra solución clave es proveer diseños de interfase novedosos; para comunicarse con personas de diferente formación cultural debe existir un vehículo común para el entendimiento como ser un lenguaje oral, gestos paralingüísticos y expresiones faciales. Las interfases utilizables y útiles son una forma de aumentar efectivamente la participación de la comunidad desertora y de utilizar las tecnologías de forma consistente con sus objetivos como herramientas para asistir a la humanidad en su coexistencia [3].

Las discapacidades y la brecha digital

De aquellas personas con discapacidades conectadas a Internet, el 48% dice que Internet ha mejorado de forma significante su calidad de vida, comparado con el 27% de aquellas personas sin discapacidades [7]. Un número creciente de personas con discapacidades posee diversas tecnologías de adaptación desde aparatos de adaptación sencillos (amplificadores de pantalla) hasta sistemas informáticos avanzados (lectores de pantalla); sin embargo, un gran segmento de la comunidad discapacitada, específicamente aquellas personas ciegas, sordas, o con problemas auditivos no tiene acceso a muchos sitios de Internet. La encuesta del año 2002 del proyecto Pew Internet reveló que solamente el 38% de los estadounidenses con discapacidades se conecta a Internet, comparado con el 58% de todos los estadounidenses [19]. La razones por las cuales las páginas de Internet, los programas software y el contenido multimedia son atractivos para las personas normales pueden crear problemas para las personas con discapacidades. Por ejemplo, aquellos con discapacidades físicas pueden tener problemas con los sistemas de realidad virtual interactiva que requieren caminar, alcanzar o agarrar algo. Asimismo, aquellos con discapacidades en el habla pueden tener problemas con los sistemas de reconocimiento del lenguaje que requieren que éste sea preciso.

En septiembre del año 2000, como respuesta a esta cuestión, el Departamento de Justicia le ordenó a todas las agencias federales y a los contratistas que revisaran sus respectivos sitios de Internet para asegurarse de que cumplimentaran con los estándares de accesibilidad y utilizaran la Sección 508 de las guías de auto-evaluación [14]. Proveer guías de accesibilidad, recursos y entrenamiento para las organizaciones puede ayudar a asegurar que los sitios de Internet sean de fácil acceso para todo el mundo.

La brecha digital en el aula

Además de los desafíos que enfrentan los usuarios de Internet con discapacidades, también deben considerarse los desafíos económicos y culturales que enfrentan los jóvenes en comunidades de bajos recursos, quienes ansían participar en la era de la información. Únicamente alrededor del 30% de los jóvenes de hogares pertenecientes a las clases sociales bajas utiliza computadoras en sus casas, comparado con el 90% de los jóvenes pertenecientes a las clases sociales altas [15].

Las escuelas constituyen un lugar donde la brecha digital se pone de manifiesto. En la Universidad de Carolina del Este, por ende, los estudiantes con mayor grado de conocimiento informático suelen exhibir mayores habilidades comunicativas tanto en los discursos tradicionales como en los electrónicos, mientras que los estudiantes sin esa formación demuestran tener menos éxito en la traducción cara a cara (FTF) de sus habilidades comunicativas al medio electrónico. Por lo tanto, los estudiantes con formación tecnológica deficiente no utilizarán la comunicación electrónica efectivamente como un medio discursivo, aún si solieran participar en una comunicación cara a cara en el aula tradicional. Es fácil de imaginar como la combinación entre informática y ansiedad comunicativa influencia la actuación académica en los estudiantes [16].

Una solución viable para ayudar a aquellos estudiantes tecnológicamente carenciados es brindar enfoques de diseño más flexibles y estimulantes para las lecciones en línea. Esto puede alcanzarse ofreciendo un toque personalizado, basándose en la fortaleza del grupo, limitando las demandas de conocimiento, proveyendo entrenamiento, creando diseños simples y redundantes y aceptando las limitaciones actuales [16].

La brecha digital internacional

Desafortunadamente, a lo largo de la última década, a los países en vías de desarrollo de África, Medio Oriente y Asia Central se los ha aislado de las innovaciones tecnológicas básicas que han llevado Internet a otros países. De hecho, la idea de reducir la brecha creciente en la tecnología informática es uno de los problemas centrales que atienen al desarrollo en el Tercer Mundo [2].

Dicho desarrollo es vital. Por ejemplo Nepal, un país de los menos industrializado (LCD) según lo estima el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP), se alza vertiginosamente a 9.144 metros en el Himalaya y alberga a 8 de las 10 montañas más altas del mundo, incluyendo al Monte Everest. El 8% de la población practica la agricultura y únicamente el 15% de los hogares nepaleses tiene suministro eléctrico. Nepal es uno de los tantos países históricamente pobres y geográficamente aislados que ahora ve en la tecnología informática su última y mejor oportunidad para mejorar el nivel de vida de su gran población [11].

No resulta sorprendente que Nepal haya sido uno de los últimos en acceder a Internet. Para enero del año 2000 existían nueve proveedores de Internet licenciados que distribuían dicho servicio a 9.000 cuentas con alrededor de 35.000 usuarios (cuando el país cuenta con 21 millones de personas). Algo en lo que se debería trabajar sin miramientos, es en la creación de un programa que utilice el lenguaje nepalés. No obstante, a diferencia de otros países con un único idioma oficial, Nepal no tiene un lenguaje universal. Más aún, el índice de alfabetismo es únicamente del 39%.

Otro de los factores que contribuyen a la brecha digital en Nepal es la falta de asistencia por parte del gobierno. El gobierno nepalés no acostumbra proveer tecnología directamente a la población a través de telecomunicaciones, computadoras, Internet o medios masivos de comunicación. Pareciera que el gobierno carece del conocimiento acerca de cómo hacerlo, de las personas para llevarlo a cabo, o de los recursos económicos para brindarle al país los beneficios de la tecnología moderna generalizada. En general, se les brinda mayor atención a otras áreas más tradicionales como el desarrollo de la agricultura o la industria del turismo.

Sin embargo, es posible achicar la brecha digital en los países del Tercer Mundo. Las nuevas tecnologías pueden facilitar el acceso digital en los países en vías de desarrollo ya que ofrecen servicios poco costosos, versátiles y técnicamente eficientes que complementan la telefonía estándar [12]. Las nuevas tecnologías como por ejemplo las conexiones satelitales, los GPS y las comunicaciones inalámbricas son económicas y de tan fácil acceso, a través de recursos comerciales y de otra índole, que mucho puede hacerse para superar económicamente los serios problemas de topografía y ubicación en la cima del planeta [11]. Otra condición necesaria para cerrar la gran brecha digital de Nepal, involucra a la voluntad del gobierno para hacerlo posible, aún si eso significa el reconocimiento de algunos ajustes por parte de las clases privilegiadas en el proceso.

Conclusiones

Muchos de los hogares con acceso a Internet no creen que su servicio pueda traerles beneficio alguno [5]. ¿Es Internet algo innecesario o un accesorio de lujo? Michael Powell, el ex presidente de la Comisión de Comunicaciones Estatal afirmó: "Creo que existe una brecha del tipo Mercedes; me gustaría comprarme uno pero no puedo pagarlo…En realidad no quiero sonar desinteresado, creo que es una cuestión social muy importante, sin embargo, no debería utilizarse para justificar la noción de la socialización del agotamiento de la infraestructura" [17].

Cuando se trata de países en vías de desarrollo, podríamos decir que la brecha digital es simplemente un obstáculo. Dado que las cuestiones más elementales que atienen a las personas del Tercer Mundo son la asistencia médica, el saneamiento, la nutrición apropiada, la educación básica, la pobreza y la corrupción política pareciera sin sentido otorgarles los medios para navegar por Internet.

No obstante, Internet no es técnicamente un Mercedes Benz; más bien uno debe considerarlo como un elemento esencial de la infraestructura básica de un país, como lo es el suministro eléctrico. La tecnología digital es clave para que los países en vías de desarrollo ingresen a la economía del conocimiento, la cooperación y coordinación global. La revolución informática es semejante a la revolución industrial del siglo XIX. Si los grupos no representados no logran acceder a la tecnología digital, los países tercermundistas pierden la oportunidad de participar en la nueva economía del siglo XXI. Además de intentan suplir las necesidades básicas, los gobiernos de los países en vías de desarrollo deberían proveer acceso a la tecnología informática. Es posible achicar la brecha digital en estos países pero las autoridades a cargo de conseguirlo deberían darle un enfoque diferente al de los países más avanzados [11].

El concepto tradicional de la brecha digital ha considerado principalmente las divisiones entre: aquellas personas que tienen fácil acceso a las computadoras y los servicios de Internet y aquellas personas que no. Mientras el costo de una computadora personal y de los servicios de Internet disminuyen constantemente a causa de los avances tecnológicos en los semiconductores y diversos componentes informáticos, las barreras económicas no serán el problema central en el acceso a Internet. De hecho, en un futuro cercano, la mayoría de los hogares será capaz de tener alguna forma de acceso a Internet, como sucede con la telefonía actual [17].

Pero mientras casi todo el mundo puede utilizar un teléfono, manejar las complejidades de una computadora o de navegar por Internet no son habilidades tan fáciles de adquirir; las habilidades informáticas requieren entrenamiento. Así como tener libros de medicina o conocer las leyes no convierte a una persona en médico o abogado, brindar acceso a las computadoras y a Internet no va a achicar la brecha digital. El 57% de las personas sin acceso a Internet no planea conectarse; pero muchas de estas personas no están realmente interesadas [5]. El problema es que carecen de las herramientas para explorar la red de manera eficiente y comprender su valor. Si estuvieran convencidas de que Internet es útil, entretiene y es relativamente fácil de usar, podrían considerar la idea de conectarse.

Por ende, la disponibilidad de programas educativos y de entrenamiento no es importante sino vital. Sin embargo, la disponibilidad de entrenamiento, enseñanza y clases particulares no es algo parejo geográficamente hablando. Desafortunadamente, las áreas más rurales y carenciadas, donde hay menor penetración de Internet, han tenido tradicionalmente menos acceso a programas educativos o de entrenamiento que pudieran utilizarse para la enseñanza. Esto es lo que se denomina doble brecha digital, y se encuentra segregada por el área y la condición socioeconómica individual [1].

Agradecimientos

Quiero agradecerle a la Dra. Deborah Tatar y a Steve Harrison por leer y comentar mi artículo. También deseo agradecerle al Dr. John M. Carroll por enseñarme acerca de la brecha digital y por motivarme para que realizara el primer bosquejo de mi artículo. Por último, le doy gracias a los críticos por sus comentarios útiles y detallados.

Citas

1
Fong, E., Wellman, B., Kew, M., and Wilkes, R. Correlates of the Digital Divide: Individual, Household and Spatial Variation. Office of Learning Technologies, Human Resources Development Canada, Ottawa, Canada, 2001.
2
Marshall, W. Algorithms in Africa. Linux Journal, May 2001.
3
Demmers, J. and O´neil, D. Leavers and Takers: Alternative Perspectives on Universal Access to Telecommunications Technologies. Journal of the Society for Philosophy and Technology 5(3), Spring 2001.
4
Irving, L. Falling Through the Net: Defining the Digital Divide - 3rd report in the Falling Through the Net series, Department of Commerce, NTIA, November 1999.
5
Lenhart, A. Who's Not Online: 57% of those without Internet access say they do not plan to log on, Washington DC: Pew Internet and American Life Project. http://www.pewinternet.org/reports_archive.asp (18 September 2005).
6
Venkat, K. Delving into the digital divide. IEEE Spectrum, February 2002.
7
PR NEWSWIRE, Online Disability Community, iCan, seeks to narrow Digital Divide in South Carolina. PR NEWSWIRE 20,7, 2000.http://library.northernlight.com/FC2000072065000045.html?inid=fiolPnxnazoPdHYQB2MPXQhRXUUFHxdAcAs%3D&cbx=0%3B1004#doc (10 October 2002)
8
United Press International, Clinton announces millions to boost technology for disabled. UPI 21, 9, 2000.http://64.233.179.104/search?q=cache:6E3p-GXhKOcJ:www.zurichmednet.org/development/ClintonAnnouncesMillionsToBoostTechnologyForDisabled.htm+Clinton+announces+millions+to+boost+technology+for+disabled&hl=en(18 September 2005)
9
Oglethorpe County School System in Georgia, http://www.oglethorpe.k12.ga.us/Index.htm (18 September 2005)
10
Levin, D. and Arafeh S. The Digital Disconnect: The widening gap between Internet-savvy students and their schools, Washington DC: Pew Internet and American Life Project. http://www.pewinternet.org/reports_archive.asp (18 September 2005)
11
Goodman, S., Kelly, T., Minges, M., and Press. L.Computing at the Top of the World, Communication of the ACM 43, 11, November 2000.
12
International Telecommunication Union, Challenges to the Network: Internet for Development. ITU, Geneva, Swiss, October 1999.
13
Zimmerman, D., Roll, M., and Yohon, T. Making Web Sites and Technologies Accessible. In Proceedings of IEEE International Professional Communication Conference, IPCC 2001, October 2001.
14
United States Department of Justice. Section 508 Self-Evaluation. http://www.usdoj.gov/crt/508/web.htm (18 September 2005)
15
Dickard, N. and Schneider, D. The Digital Divide: Where We Are Today. Edutopia http://www.glef.org/edutopia/newsletters/spring2000/index.html (18 September 2005)
16
Rubens, P., and Southard, S. Using New Technologies for Communication and Learning. In Proceedings of IEEE professional communication society international professional communication conference and Proceedings of the 18th annual ACM international conference on Computer documentation:technology & teamwork, IPCC/SIGDOC 2000, September 2000.
17
Potter, Ed. Computer Ownership and Internet Access: Opportunities for Workforce Development and Job Flexibility. Employment Policy Foundation, http://www.epf.org/(18 September 2005)
18
Monroe, B. Crossing the Digital Divide: Race, Writing, and Technology in the Classroom, The Teachers College Press, New York, 2004.
19
Lenhart, A. The Ever-Shifting Internet Population: A new look at Internet access and the digital divide,Washington DC: Pew Internet and American Life Project. http://www.pewinternet.org/reports_archive.asp (18 September 2005).
20
Schement, J., and Forbes, S. Identifying temporary and permanent gaps in universal service. The Information Society, 16(2), 2000.

Biografía

Kibum Kim (kikim@vt.edu) está realizando un postgrado en Informática en Virginia Tech. Sus principales intereses son la interacción humano-computadora (HCI), el apoyo informático para el aprendizaje cooperativo (CSCL), y software para computadoras de mano (handhelds). Obtuvo su título de Bachelor en Informática e Ingeniería en la Universidad de Corea, Seúl y su Master en Informática en la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign. En su tiempo libre realiza deportes.

Traductor

María Laura Granollers (laurigranollers@hotmail.com) es Traductora Pública Nacional de Inglés recibida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Actualmente cursa el Profesorado de Inglés y la Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesas. También realiza una adscripción en la asignatura Traducción Literaria perteneciente a la carrera de Traducción. Ha realizado publicaciones en la Agencia de Publicidad Nazca Argentina (http://www.nazca.com.ar) así como también otros trabajos de carácter particular.

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