por Suzie Allard
Traducido por Pablo Rogina
"¿Cuánta información hay en el mundo?" De acuerdo a Michael Lesk, quien abordó esta pregunta en su paper del mismo nombre de 1997, la enorme cantidad de datos tomaría varios miles de millones de gigabytes o varios miles de petabytes de almacenamiento [1]. La tecnología de las modernas bases de datos provee los medios para almacenar, administrar y acceder a semejantes cantidades de información. Sin embargo, las bases de datos no son un fenómeno nuevo. De hecho, Herman Hollerith mecanizó el almacenamiento del Censo de EE.UU. de 1890 en lo que de alguna forma se considera la primera base de datos significativa "computarizada" [2].
Hoy, la importancia e impacto de las bases de datos es incuestionable a medida que organizaciones gubernamentales, instituciones académicas, y entidades comerciales crean y mantienen importantes bases de datos que contienen toda clase de información desde documentos de texto en lenguaje natural, tablas estadísticas, datos financieros y objetos multimediales hasta datos de naturaleza técnica y científica. Muchas bases de datos están compuestas de metadatos, lo cual significa que los registros guardan "datos acerca de los datos" tales como información acerca del tamaño y carácter de otra base de datos en lugar de ser la fuente primaria de contenido tal como nombre y domicilio de una persona. Las tecnologías de bases de datos, incluyendo métodos de arquitectura y acceso, se están desarrollando rápidamente para mantenerse al día con esta demanda de mecanismos de administración de la información.
Los diseñadores y administradores de bases de datos enfrentan muchos desafíos que reflejan la complejidad del floreciente entorno de la información. Las tecnologías de bases de datos deben manejar masivas cantidades de datos, extraer información útil desde estos repositorios, y tener la habilidad para reflejar las relaciones entre los datos mantenidos en diferentes bases de datos. Además de la arquitectura y sistema deben proveer integridad, recuperación, concurrencia, y seguridad.
Para responder a estos desafíos, los tres modelos fundamentales de bases de datos (jerárquico, red y relacional) [3], han servido como la base para desarrollar modelos de datos más potentes y flexibles, tales como los modelos relacional extendido y el relacional de objetos [4]. Un esquema de datos y una arquitectura bien definida aseguran almacenamiento de datos lógico y eficiente lo cual incrementa la capacidad de la base de datos y extiende las capacidades de los lenguajes de consulta y otros métodos de acceso. Además, la minería de datos crea información útil al identificar datos relacionados dentro de los vastos almacenamientos [5]. Los investigadores ahora luchan con las complejidades de los temas relacionales y la interoperabilidad [6]. Por ejemplo los investigadores son capaces ahora de usar metadatos de manera más eficiente para la diseminación mejorada de datos. Los investigadores son capaces también de usar estrategias federadas para bases de datos distribuidas [7].
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Suzie Allard (slalla0@pop.uky.edu) es una estudiante de doctorado y Presidential Fellow en la Universidad de Kentucky, donde sus intereses de investigación se enfocan en bibliotecas digitales y administración del conocimiento. Actualmente es miembro del Grupo de Interés Especial en Bibliotecas Digitales de la Sociedad Norteamericana de Ciencias de la Información y Tecnología.
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Location: www.acm.org/crossroads/espanol/xrds7-3/intro73.html